Fue en Santander el 20 de mayo de 1928. En un partido de fútbol entre el Barcelona y
Una batalla campal en la que abundaron las corridas, los golpes y los culatazos de la guardia civil.
Por la noche en el hotel, nos reunimos con los catalanes. Se entonò "Els segadors" y se ondearon banderines separatistas. Y una persona que nos había acompañado a Cossio y a mí durante el partido, cantò con verdadero encanto y maestría tangos argentinos. Era Carlos Gardel.
Con él salimos aquella misma madrugada para Palencia. Una breve excursión, amable, divertida. Gardel era un hombre sano, ingenuo, afectivo. Celebraba todo cuanto veía o escuchaba. Nuestro recorrido por las calles de la ciudad fue estrepitoso.
Los nombres de los propietarios de las tiendas nos fascinaron. Nombres rudos, primitivos, del martirologio romano y visigótico. Leímos con delectación, sin poder reprimir la carcajada: "Pasamanería de Hubilibrodo González", "Café de Genciano Gómez", "Almacén de Eutimio Bustamante" y éste sobre todos "Repuestos de Cojoncio Perez". Un viaje feliz, veloz, inolvidable. Meses después, ya en Madrid, recibí una tarjeta de Gardel fechada en Buenos Aires. Me enviaba con un abrazo, sus mejores recuerdos para Cojoncio Perez. Como a mí, era lo que más le había impresionado de Palencia.
Del libro de memorias "La arboleda perdida" de Rafael Alberti
Si yo nací campesino, si yo nací marinero, ¿por qué me tenéis aquí, si este aquí yo no lo quiero?
Rafael Alberti un trocito de su arte Este a sido el post que mas disfruté, sí!!
Gardel era "Timbero”, se prendía en todas, amigo del gran Leguizamo, no se perdía ni una carrera de caballos en el hipódromo de San Isidro, y muy divertido tal cual lo cuenta el maestro Alberti. Las mujeres morían por él, y tenía fama de mujeriego bien ganada!! Cuando el teatro dónde cantaba se llenaba siempre, quedaba la mitad de la gente afuera, después de la función, salía y cantaba para los que no pudieron escucharlo!!























