Extraño esas manos ásperas de trabajadora,
mi paz en esas dos palomas , mi consuelo cotidiano
sus interminables cuentos , sus mates demasiado dulces
esos ojos de niña asombrada al mirar mi ropa nueva
parió siete hijos , sin ninguna queja
jamás conoció la riqueza , ella la tenia dentro
esa mujer era mi abuela























3 comentarios:
Hola, Alicia. Hace poco dejaste un comentario (que acabo de contestar) en mi blog en el que te enojabas y jurabas no volver. De todas maneras, me invitabas a pasar por tu sitio y dejarte un saludo, y acá estoy, aceptando tu amable invitación :) ¡Saludos!
Gracias ya somos amigos !
Amor entintado no seas rencoroso ...
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