lunes, 3 de marzo de 2008

Oliverio Girondo

NO SE ME IMPORTA UN PITO...

No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de sorportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme! Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa. ¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma! Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres... ¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte. Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo. ¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo! Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo? Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

Oliverio Girondo _ Pleamar

Nada ansío de nada,
mientras dura el instante de eternidad que es todo, cuando no quiero nada.

domingo, 2 de marzo de 2008

Juan Gelman _ El juego en que andamos

Foto Pedro Luís Raota
Si me dieran a elegir, yo elegiría esta salud de saber que estamos muy enfermos, esta dicha de andar tan infelices. Si me dieran a elegir, yo elegiría esta inocencia de no ser un inocente, esta pureza en que ando por impuro. Si me dieran a elegir, yo elegiría este amor con que odio, esta esperanza que come panes desesperados. Aquí pasa, señores, que me juego la muerte.

Demasiados Otoños

nací un otoño, hace ya varios otoños, renazco en primaveras, y en los otoños muero.

***el Perich***

Como se les viene ...las "elecciones tan temidas" a mis amigos españoles, les voy refrescar la memoria con una historieta que me a enviado un amigo canario o sea de las Islas Canarias,él me a contado que este invaluable recorte tiene mas de 15 años y estaba en un diario _ periódico que paso a mejor vida . Siempre hay Personas con Mayúscula que se aunan aunque sea cibernéticamente. Este hombre me conmueve con las fotos que saca,parecen mágicas! Además piensa,saborea la vida,le encanta el Mar y no perdió la Memoria. Aunque los españoles sí la tienen bastante mas clara que nosotros los argentinos...Creo...
*****Una imagen vale mas que mil palabras. Cuadro de Max Ernst*****