lunes, 14 de enero de 2008

Zapatos de gamuza azul

La adolescencia es una época de nuestra vida, que jamás olvidaremos, sea porque la disfrutamos por momentos y la padecimos por mucho tiempo mas.

Fue en esos setentosos años que me enamore profunda y platónicamente de él, recuerdo esas mariposas en el estomago, cuando llegaba al aula, siempre tarde, por eso lo recuerdo tan bien.

Era una especie de príncipe azul, pícaro, simpático y sobre todo muy pollerudo, así que a mí que para colmos me habían quitado mi nombre y lo cambiaron por olivia, por lo delgadita, claro jamás me iba a dar bolilla.

Uno es adolescente y además estupido, porque él también me veía inalcanzable, pero eso lo supe muchos años después.

Hacíamos bailes para juntar plata para nuestro ansiado viaje de fin de curso, eran unos bailes fracasados de antemano, pero no importaba.

Fue en uno de estos acontecimientos en que él, mi príncipe, que siempre usaba el mismo tipo de ropa, hasta el día de hoy (no se donde la consigue), se decidió por un cambio, sí se usaban los zapatos de gamuza azul.

Ya completamente decidido, miro los zapatos y eran de un triste color pálido, y ahí tuvo esa brillante idea, los mando teñir.

Llegado el día tan ansiado, fue en busca de su tesoro, no le dio demasiado tiempo al artesano, pero la urgencia superaba las explicaciones.

No lo vi llegar al boliche, ni siquiera pude bailar con él, como siempre.

La noche termino y yo a casa, desesperanzada.

El lunes noto su ausencia, pero como se hacia la rata día por medio, pensé otra mas y hay hoy no lo veo.

Al día siguiente me comentan que estaba internado, ohhh my good ¡

Pregunto así como que no me importaba mucho: que le paso?! Se intoxico!!

Claro no profundice en detalles y además ese fue un secreto guardado por sus amigos y cómplices.

Hay sí que era mi príncipe, el muy nardo se puso sus zapatos de gamuza azul, que no se habían secado y se empezó a poner “azul”, terriblemente azul, sus padres lo llevaron de urgencia, a la Cruz Azul, por supuesto, donde mas y de ahí al Hospital de “niños”, las camitas eran tan pequeñas, que le pusieron un suero sentado y lo sostenía con sus hermosas manos azules.

Vieron que sí existen “los príncipes azules”!!

Esto me lo contó él mismo muchos años después, como nos reímos hasta llorar.

Bueno príncipe cuando lo leas, no creíste que lo iba a escribir eh, espero que te rías como yo ahora ¡¡

5 comentarios:

De cenizas dijo...

Existen los príncipes azules, sí.
Lo de adolescente, y además estúpido, no creo que sea exacto, simplemente inocente, inexperto, ingenuo o a veces "corto de vista".
Todos hicimos tonterías en nuestra adolescencia. ¿no?
Precioso texto, entrañable.


besos

Bohemia dijo...

hola corazóncito, discúlpame la demora en venir a visitarte, aunque no venga no te olvido ¿eh? Sólo que me está costando un poco ponerme al día tras la Navidad, pero poco a poco lo voy consiguiendo. Llevo días queriendo venir, más aún cuando veo algún comentario tuyo, hoy lo hago. Gracias por contarnos de tu vida, por compartir tu historia. La adolescencia es la época de los descubrimientos, así lo veo yo...

Un abrazo gigante...

Sigo leyendo...

Gustavo Tisera dijo...

Muy buena la anecdota. La verdad es que no me imaginaba el final! Ah! y me quedo con la frase: "Uno es adolescente y además estúpido..." ¡Pagaría lo que fuere por sufrir otra vez esa hermosa estupidez aunque sea por unos minutos! Un saludo, amiga!

IndeLeble _ Ali dijo...

Ceniciento amigo , sí es verdad "éramos" demasiado ingenuos, y algo estúpidos también :)

Bohemia : perdón por extrañarte tanto y gracias por los hermosos elogios, no creo merecerlos , pero te siento "mi amiga " , aún en la distancia , te quiero mucho!:)

Mr. Pergio dijo...

Este post me viene como anillo al dedo para invitarte a pasar por mi blog y que leas el post sobre amor romántico.
Qué malo que soy jeje...

Muy linda anécdota, un abrazo...