miércoles, 15 de agosto de 2007

Hijo piel de bronce

Niño de piel morena y grandes ojos hambrientos niño dueño de todo y nada... Deberías dormir sobre algodones y duermes con frío y hambres de varias noches en el piso de tierra de un ranchito de barro y paja. Por tí niñito se me anuda en la garganta un grito sin poder brotar ante la impotencia de las miradas, por tí que eres uno y eres todos. Sabiendo que pasas hambre y eso duele en el estomago buscando entre basurales los que otros tiran, con el desdén del que lo tiene todo.