miércoles, 25 de julio de 2007

Cuentos breves. Un viaje más...

Ella ya tenía su pasaje de avión, desde hacia meses, iba a encontrarse con su amor. Ese amor que la sedujo de a poco en su plena juventud, no sabía si era ya amor o costumbre, pero desde que él se fue y la dejo sola con su hijo en brazos, a ella se le hizo un callo en el corazón .Paso dos años despertando por las mañanas buscándolo en su cama, hasta que recordaba que no estaba. Como pudo hacer eso, abandonarlos a la buena de Dios , como después de convencerla que la amaba mas que a nada en el mundo , la destruyó , le quitó las ganas de seguir viviendo , pero tenía a su hijo al que amaba profundamente , ese pequeño pimpollo hizo posible lo imposible y por él siguió y luchó , tanto pero tanto luchó , para salir sola adelante .A veces no comprendía esa terrible crueldad de " su amor ", el gran amor de su vida . Ese hombre , por el cual hubiese dado la vida , le rompió el corazón y el alma ...Pero lo seguía amando a pesar de todo. Era ya la segunda o tercera vez que iba a su encuentro y siempre terminaba regresando, convencida de no volverlo a ver nunca más. Esta vez alquilaron una casa frente al mar, era lo que mas adoraba, el mar, la arena y esos atardeceres multicolores, siempre diferentes a sus ojos. La casa era bastante vieja, ya en su primera semana se rompieron los caños del agua. Todo se transformo en un caos , iban y venían , hasta la dueña , con cara de Torquemada , la miraba como si ella hubiera roto algo a propósito . Una tarde se levanto de su siesta y llegó mas gente y entre tanto alboroto , miró todo como sobrepasada y pensó que no era su problema y se sentó a preparar su mate , que siempre viajaba a todas partes junto a su equipaje, fue ahí cuando escuchó una voz grave y hermosa , en otra lengua , entonces sus ojos buscaron ese rostro y ahí estaba él . Que hermoso le resulto verlo, y sin darse cuenta estaban hablando un único idioma y él tomando mate con ella. Ya no pudo dejar de recordar su nombre, ese hermoso nombre, sus ojos, su boca con perfume a tabaco y toda esa virilidad. Fue así como sucumbieron en una pasión incontrolable, sin buscarlo, sin esperarlo ninguno de los dos. Las tardes eran adorables porque sabía, que ella iría a hablar de cosas de la vida de ambos y a mirar el mar juntos, a veces tomados de la mano. Su ex marido , no tenía nada de que hablar con ella , ni su música , esa que en otro tiempo compartían ya no le gustaba , había cambiado mucho , o era ella la que seguía siendo la misma . Con ese otro hombre, el jardinero de su alma, el que sembró y cosechó las flores más bellas en su corazón, se entendían y nadie sabía como podían hablar por horas en dos lenguas distintas .Llegó un día que, se aproximo tanto a él, que no pudo contenerse y tomo sus labios con los de ella y en un beso, ardiente profundo y con perfume a tabaco se fundieron y se mezclaron y confundieron en un solo cuerpo tan deseado. Claro, suex marido no podía entender cuando ella le dijo:” Me enamore de Mauricio “… Su marido, se rió y le dijo, si pretendés darme celos con un encargado, te equivocaste. Claro él creía ser un intelectual, tenía un trabajo respetable y más, mucha más plata, entonces no cabía en su cabeza que eso fuera posible. Laura, pensó que era mucho mejor, se había abierto a él y no le había creído, nunca le había sido infiel, aún después del abandono. Así que siguieron disfrutándose mutuamente, con su jardinero, solo con verse ya era tan felices y al mas mínimo roce de sus pieles, estaban excitados. Se habían enamorado, pero no podía ser. Ella tenía que volver a su país y él no podía ni siquiera ir en vacaciones. Ella debía regresar. Se despidieron al fin con un abrazo interminable y con una promesa, habían intercambiado recuerdos de ambos, que el primero que fuera a ver al otro, ahí volverían a hacer el intercambio. Pasaron días, semanas, meses y el ya no quería escucharla por teléfono, ni llamarla, solo quería tratar de olvidarla. Nunca supo Laura , si aquello fue solo un amor de verano o un amor verdadero. Lo único certero era que esa pasión que antes creía olvidada, la había recuperado con aquel hombre diez años menor que ella.